Esta receta me llega de la mano de un amigo fisioterapeuta con buenas manos, recomendada para tratar unos dolores de espalda un poco antipáticos: mi intolerancia a colchones duros. También parece ideal para aliviar los músculos cansados y sobrecargados tras una larga travesía a pie, como aquellos 25 Km. por la nieve, de ahí el nombre.

Advertencia: esta receta no debe realizarse en solitario, se aconseja la supervisión de compañía adulta. Caminantes con tendencia a tensión arterial baja podrían experimentar mareos o incluso perder el conocimiento.

Ingredientes

– una bañera bien limpia
– agua (muy) caliente
– 250 ml de vinagre barato (uno cualquiera)
– 250 g de sal gorda

Preparación

  1. Limpiar bien la bañera, con agua caliente y vinagre. Ambos son buenos elementos para limpiar bañeras, pero mejor hacer la limpieza sin caminante en la bañera 😉
  2. Llenar la bañera hasta la mitad –no como Arquímedes ;-)– con agua muy caliente. La temperatura debe ser tal que cueste entrar, pero que no queme. Hay que tener quidado de no acabar haciendo escaldón de caminante 😉
  3. Añadir el vinagre y la sal gorda. Disolver bien.
  4. Añadir caminante poco a poco. Debe costarle entrar, pero sin escaldarse.
  5. Dejar caminante en remojo un rato (máximo 20 minutos). Es normal que la parte no sumerjida se empape de sudor, el calor del agua se adquiere rápidamente pero se conserva durate un buen rato.
  6. Quitar el tapón de la bañera pasado el rato de remojo. Caminante debe tener las manos como papas arrugadas y –a medida que se vacía la bañera– sensir el cuerpo más pesado que una vaca en brazos. Los músculos que estaban hechos gofio deberían ahora esta hechos mantequilla 😉
  7. Lavar caminante con agua tibia y jabón, a menos que le guste el tufillo a vinagre 😛

Presentación

Rollito de caminante en toalla sobre la cama… suena bien, pero para gustos colores 😛

Me disculparán por la ausencia de foto en esta receta, prefiero conservar este sitio como apto para todos los públicos 😉