Dicen que cuando tienes un sueño terrible, en el que alguien sufre o muere, debes contarlo para que no se cumpla. Los míos de hoy no hace falta contarlos para que no se cumplan… bueno, tal vez el segundo 😀

Zombis por acrónimos

En una casa llena de típicos universitarios de serie noventera se desata una epidemia de Zombis. El método de contagio es irrisorio: por acrónimos. Un zombi le dice a un chaval “TC3” y éste se convierte en zombi immediatamente, adquiriendo al instante el masivo (y único) impulso de encontrar otro chaval y decirle “TC4” para convertirle en zombi. Estos acrónimos bien podrían ser una mezcla de “Estructura y Tecnología de Computadores” 3 y 4, las asignaturas donde tuve que aprender ensamblador y convertirme en un zombi yo mismo 😀

Al final, cuando la casa está vacía porque todos los zombis se han ido corriendo en busca de víctimas, llega el típico pringado que siempre llega el último a las fiestas, todo contento, “mirad lo que he traído”. En cuanto entra, sale el único zombi que quedaba en la casa de destrás de unas cortinas y le dice, como el niño que le dice “¡cogido!” a otro, “¡TC3!”. Al no tener víctimas cerca, ni mucha idea de lo que le está pasando pero una clarísima urgencia por contagiar su nueva palabra mágica, al pringado se le queda la cara como un poema.

Adams y su perro

Estoy jugando en lo que podría ser un 486 a un juego en 16 colores con píxeles muy gordos. Hay una cama en la que quiero descansar, pero hay un perro durmiendo en ella. Se parece a Snoopy pero es rosa. (Sólo hay 16 colores y tuvieron que meter el rosa en la paleta, hay que ser…)

Después de varios intentos fallidos, doy con un movimiento raro que hace que el perro salga volando hacia arriba, dándome así tiempo de tumbarme en la cama. El perro aterriza directamente en el suelo, de pie pero con la cara a cuadros. Presumiblemente muy mosqueado, pero admite su derrota y se queda inmóvil.

Entonces, una voz de narrador, con acento inglés flemático, continúa lo que (entiendo que) debió dejar a medias mientras yo peleaba por la cama:

Claro que, a veces los humanos no hacen las cosas como deberían.
Si esto fuera un juego on-line, esta jugada se grabaría en vídeo y se publicaría en alguna revista on-line sobre videojuegos. Y a mí (el que la hizo) se me arrancarían los ojos y se los echarían de comer a los cuervos.
Podríamos imaginar una revista en Londres o Cambridge, aunque en realidad podría ser cualquier cuidad del Reino Unido.

La voz me hacía sentir que estaba jugando el juego en un libro electrónico y no en un PC, creo que ahí estaba mezclado la Guía del Autoestopista Galáctico con el Juego de Ender y a saber qué más 😀

El sueño oculto

Todo esto no puedo venir de una cena excesiva, sino tal vez de dormir más profundamente de lo habitual, tal vez por no dormir suficiente (sólo 4 horas) el día antes. Es que me enrollé con el GIMP probando este tutorial para hacer falsas miniaturas:

El proceso para el GIMP está explicado en Flickr así que no veo necesidad de contar más detalles 😉