Casi no me lo creo: por fin he vuelto a casa para quedarme :-)

En realidad hace casi un mes que por fin volví para quedarme, pero no he tenido tiempo de terminar de escribir hasta hoy. No ha sido un mes tranquilo.

Habían pasado tres semanas desde que volvimos a Europa, pero ahí no terminaba la racha de viajes para mí. Tras una semana en Galicia a base de marisco y apenas unos días en casa, pronto me llegó la hora de volver a cruzar otro charco. Al menos esta vez el viaje fue libre de incidentes :)

A pesar de los continuados esfuerzos del impronunciable, no hemos vuelto a tener vuelos cancelados. Me tuvieron una hora y pico esperando en Santiago de Compostela porque no sabían si podríamos volar aquel día (10 de mayo) pero finalmente se abrieron los cielos y pude llegar a casa según el plan previsto, o casi. Al ir a San Francisco tuvimos que rodear Islandia por su vertiente septemtrional para evitar la nube de cenizas y al día siguiente ¡volvieron a cerrar Heathrow! (ahí me asusté un poco) pero a la vuelta el viento se reviró y pudimos volar según la ruta normal.

A todo esto, volar en clase business estuvo muy bien, aunque la clase turista de Singapore Air tiene unas cuantas cosas mejor (o mucho mejor) que la clase business the British Airways:

  • Comida. Parecía mentira lo buena que estaba la comida de Singapore Air a pesar de ser un menú especial para celíacos (ahí me la jugué experimentando). El menú para celíacos de British Airways daba pena… en realidad me dió pena de mí mismo porque eso era lo que tenía para comer. El pan era especialmente horrible, tanto que al final pedí pan normal porque el pan especial que me dieron era incomible.
    A la vuelta, British Airways no pudo darme un menú especial gracias a la huelga de personal de a bordo. Me alegré muchísimo, el menú normal estaba mucho mejor, aunque aún la carne que intentaban pasar por solomillo (beef fillet) no tenía nada que hacer comparada con la carne (también un medallón de ternera) sin pretensiones que me dió Singapore Air a la vuelta. Por no mencional que a la ida (de Zurich a Singapur) me dieron carne de avestruz :-)
  • Lavabos. Usabilidad pésima, como cualquier lavabo normal en las islas británicas. No me esperaba espejos de cuerpo entero, pero tampoco unos lavabos tan incómodos :-\
  • Sistema de entretenimiento. Una comparación injusta, lo reconozco, el viejo Boeing 777 de British Airways no puede compararse con el nuevo y flamante Airbus A380 de Singapore Air. Sería como comparar la primera Gameboy con la última PSP. Dejando a un lado el hardware, la selección de películas de Singapore Air era bastante mayor y mejor que la de British Airways: ~72 vs. 22 (casi el triple) con prácticamente todas las ganadoras (y nominaciones) a Óscars y Goya, de las cuales me quedé con ganas de ver otra vez: Celda 211, Nine, The Blind Side, … sólo pude ver Crazy Heart.
  • Toallas calientes. Un detalles sin mayor importancia que descubrimos con Singapore Air, luego descubrí que en British Airways es un privilegio de la clase business. Pues hasta en eso se lucen mejor en Singapore Air, en la temperatura y el servicio de recogida. Las toallas de British Airways quemaban un poco y la primera que me dieron la tuve un rato dando vueltas hasta que por fin se dieron cuenta y la recogieron. Hasta el tamaño era mejor en Singapore Air.

Además, tuvimos el privilegio de estrenar el A380 de Zúrich a Singapur, aunque el vuelo no tuvo nada de especial por ello ;-)

Con todo esto no pretendo poner a British Airways por lo suelos, ni mucho menos. Me trataron muy bien y tengo previsto volver a volar con ellos cuando tenga que ir Estados Unidos. Lo que quiero decir es que si alguna vez dudas entre volar con Singapore Air o cualquier otra… ¡no lo dudes! ¡con Singapore Air de cabeza! (aunque sea más caro, si es vuelo largo realmente vale la pena) … a menos que la otra opción sea Asiana Airlines que acaba de superar a Singapore Air como la mejor aerolínea del mundo en 2009.