Conseguir un apartamento en Zürich no es nada fácil, ni rápido, ni cómodo, ni muy justo, ni mucho menos sencillo, pero tras mucho buscar, ver unos cuantos y pedir muy pocos (creo que tres) por fín (hace un par de semanas) nos han confirmado que nos dan uno, que afortunadamente es uno de los que más nos gustó. Ya hemos firmado el contrato y pagado el depósito, así que malo será que no podamos considerarlo nuestro :-)

Por un módico precio tenemos tres dormitorios (sólo queríamos dos, pero esto es lo que hay), posibilidad de instalar nuestra propia lavadora (nada común por estos lares), lavadora comunitaria con alta disponiblidad (i.e. más de una o dos veces al mes) y 90 m2 que ya estamos planeando cómo amueblar :-)

De hecho, ya tenemos el sofá cama para la habitación de invitados, es rojo en vez de azul pero también hemos descartado el sofá que habíamos pensado para el salón. Amueblar la casa es el cuento de nunca acabar, pero aún no hemos mirado nada más allá de IKEA. Pero bueno, en esa maqueta se pueden hacer una idea de las intenciones, ya veremos cómo queda todo al final.

Después de vivir dos años en el centro de Dublín (Dublin 2 y Dublin 4) ahora nos pasamos a la vida de pueblo. Thalwil tiene unos 16.500 habitantes, un rato menos que Santa Uxía de Riveira (27.430) y no digamos La Laguna (148.375), pero tiene Starbucks y vistas al lago :-)

En Suiza a cualquier población de más de 15.000 habitantes se la llama cuidad, Thalwil no deja de tener muchas comodidades típicas de la cuidad que me convencen de no llamarla pueblo, además de tener vida en la calle. Por ejemplo poder llegar a la oficina en 30 minutos, gracias a la puntualidad de los trenes.

Ahora sólo falta que nos den la fecha de entrada y las llaves, llamar para que nos traigan nuestras cosas (58 cajas) y completar el traslado con el último paso: enjoy a fresh beer at home, with your goods, your new job and your new life.