Dentro de unos minutos cogemos un taxi hacia el aeropuerto, allí un avión a Zürich, para empezar una nueva aventura.

Hemos tenido un fin de semana muy corto e intenso, despidiéndonos de nuestros amigos una y otra vez, ayer tuve también mis momentos de pánico no-quiero-irme al darme cuenta de que ya no habría más despedidas.

Tras casi tres años en Dublín, ahora nos toca volver a empezar.

Muchas gracias por estar a nuestro lado todo este tiempo, hasta el último día. Vamos a echaros mucho de menos.

Estoy bien, mamá, ya te llamaré!!!