Teníamos intención pasar la Semana Santa en el sofá, pero unos amigos comentaron que iban a ver el Killarney National Park y ya aprovechamos para acoplarnos y recorrer el Anillo de Kerry el día antes.

En lugar de darnos la paliza de 300 km en 4 horas por la maravillosa red de carreteras irlandesa, tomamos el tren de Dublín a Killarney el viernes para llegar allí a media tarde (14:30-15:00, hora de comer en España) sin planes de ver mucho.

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