Ya ven que no escribo con frecuencia, ni siquiera leo con la frecuencia que me gustaría. Es lo malo de estar pasándolo bien, que apenas me queda tiempo para compartirlo. Casi no escribo aquí, no subo fotos a Flickr desde diciembre y el otro blog está también que se cae a cachos de abandono. No faltan cosas que contar pero sí tiempo para hacerlo, así que de momento baste decir que todo va bien, sigo vivo y sin parar.

Ayer volví de una visita a Aalborg y al llegar a casa me encuentro con que hemos adoptado a la oveja más linda del mundo, nada menos que un peluche para microondas. Mira que carita tiene…

Ovejitaaaaaaa