Banda sonora: Emigrantes de Orishas

Ya tengo compañera para mis paseos de fin de semana, que ahora podrían complementarse con paseos por las tardes de diario aprovechando que el sol no se oculta hasta muy tarde. Tras mucho tiempo deseándola, ayer fue el día de hacer realidad otro sueño, otro objetivo frustrado durante años en Tenerife y tan fácil de alcanzar en Irlanda…

Les presento a mi elegida, una Giant Rock 07 :-)

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Nuestra aventura juntos comenzó ayer por la tarde, un ratito después de que lograra encontrar en la tienda Cycle Super Store en Tallaght. Con ese nombre yo me esperaba una tienda de cierto tamaño, que además envía las bicis a toda Irlanda y Reino Unido sin cobrar envío.

No pensé que fueran tan cachondos con las direcciones postales. Tras varias vueltas por Tallaght finalmente encontré la tienda, decepcionantemente pequeña, escondida tras una gasolinera. El truco: parar un ciclista y preguntarle :-D

Tras elegir la bici y sus complementos –casco, luces trasera y delantera, cadena y algunas herramientas– me la ensamblaron y me la dejaron probar un momento en el aparcamiento.

La primera lección importante sobre ciclismo en las Islas Británicas ha sido que los frenos también están al revés, de modo que el freno delantero está en la mano derecha (como en las motocicletas). Ya que tenía opción les pedí que cambiaran eso, tocar el freno delantero en una curva mínimamente cerrada a velocidad absurda –dentro del aparcamiento– hizo que la bici derrapara de alante y simplemente desapareciera de entre mis piernas, con lo que me quedé de pie en el aire y luego –cuando la gravedad se percató– en el suelo.

Una vez intercambiados los frenos, montadas las luces y la bomba, sólo quedaba ajustarme en casco y afrontar el largo camino de vuelta a casa. Según me confirmaron en la misma tienda, no hay ningún transporte público que puedas utilizar para transportar una bicicleta a menos que esté desmontada y en una caja. ¿Habrá servicio de grúa para casos de necesidad?

Por suerte no había recorrido ni un kilómetro cuando pinché la rueda trasera, sin razón aparente, justo al montar tras cruzar por un paso de peatones. Me di cuenta entonces de que no había comprado cámaras de repuesto. Agradecí que aún me diera tiempo de volver a la tienda antes de que cerraran –aunque por poco– y volví para reparar el pinchazo. Mi mecánico me mostró la razón del pinchazo: un fragmento de cristal, seguramente de algún vaso de pinta.

Cuando volvía ponerme en marcha –con dos cámaras de repuesto en la mochila– me fijé en el carril bici donde había pinchado… ¡estaba lleno de cristales! así que me cambié a la carretera. De esto concluyo la segunda lección: no conviene carriles bici que sean usado por peatones.

El recorrido total de ayer fueron aproximadamente 15 kms. hechos en una hora, con varias paradas para consultar el mapa. Tardé poco en descubrir la tercera lección: siempre salir de las rotondas por la primera salida aunque tengan carril bici habilitado para quedarse dentro de la rotonda.

En Dublín la red de transporte es tan radial que por más que intenté volver a casa sin pasar por el centro de Dublín al final acabé pasando por el Grand Canal, que debe estar a menos de cinco minutos (pedaleando) del St. Stephen’s Green. Casi llegando a casa me paré en la tienda Spar, con la excusa de comprar leche, para porque ya no aguantaba más, ni pedaleando ni sentado :-D

Llegué a casa a las 20h sin más comida en el estómago que un sandwich del Spar a las 14h y el tazón de cereales con leche a las 9h, así que no hace falta seguir contando qué pasó ayer :-D