En los últimos días mi viejo portátil había pasado de resistirse a encender de vez en cuando a encender de vez en cuando. En un último intento por salvarlo le instalé la última Xubuntu rezando varios mantras para que la placa base no terminara de morirse durante la instalación. Parecía que había funcionado, pero ayer apenas pude encenderlo en uno de cada tres o cuatro intentos. Cada vez estaba más claro que había acertado de lleno al rebautizarlo como Scraps.

El nuevo se llama Sham, como el cocinero en cuya casa de las costillas se sabe el menú del día mirando su camisa. Sham es ancho, lento, tiene bastante memoria y dado que casi siempre que como en casa lo hago con la comida entre el teclado y la silla es probable que algún día pueda adivinarse mi menú del día mirando su teclado.

Sigue leyendo …