En los últimos días mi viejo portátil había pasado de resistirse a encender de vez en cuando a encender de vez en cuando. En un último intento por salvarlo le instalé la última Xubuntu rezando varios mantras para que la placa base no terminara de morirse durante la instalación. Parecía que había funcionado, pero ayer apenas pude encenderlo en uno de cada tres o cuatro intentos. Cada vez estaba más claro que había acertado de lleno al rebautizarlo como Scraps.

El nuevo se llama Sham, como el cocinero en cuya casa de las costillas se sabe el menú del día mirando su camisa. Sham es ancho, lento, tiene bastante memoria y dado que casi siempre que como en casa lo hago con la comida entre el teclado y la silla es probable que algún día pueda adivinarse mi menú del día mirando su teclado.

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Quiso La Dama que un compañero del trabajo se trajera un portátil Toshiba Satellite M25X-S149 del otro lado del pacífico para luego querer deshacerse de él por problemas con la unidad óptica… que de momento no me ha dado problemas. No voy a escribir un apunte sobre cómo instalar Linux en este portátil porque a estas alturas del siglo es completamente innecesario, o casi. Si hay algo en este portátil que no funcione con Bardinux yo no me he enterado :-)

Tampoco es que vaya perfectamente. El kernel 2.6.15-23 tiene algún problema con la batería y la mayor parte del tiempo dice que no hay batería (battery absent) aunque la batería sí que funciona. Creo que tendría que parchear el kernel con un DSDT de ACPI (SourceForge) como ya hice hace tres años para el portátil viejo, pero no parece que haya un DSDT para este modelo y no me apetece entretenerme con eso.

En realidad lo peor de este bicho es el teclado americano, que aunque lo configure como español ¡no tiene la tecla de los símbolos < y >! Esto es muy molesto, especialmente cuando quiero escribir código y sobretodo para XHTML. En eBay hay algún que otro teclado para este portátil, pero también es americano :-(
Ahora sí que voy a echar mucho de menos mi viejo teclado de silicona.

Irónicamente, este portátil me ha costado exactamente el presupuesto que tenía para la bicicleta y sus accesorios (casco, luces, cadena, etc.) con lo que voy a seguir echándola de menos –al menos– un mes más. De todas formas con los vientos que se están levantando por aquí tampoco dan muchas ganas de coger ningún vehículo con menos de cuatro ruedas y tres toneladas, así que seguiré a base de guaguas.