Ayer tuve, por primera vez desde que aterricé en Inglaterra, un día de descanso. Me pasé no menos de dos horas paseando por la ciudad, otras dos horas escuchando música irlandesa y celta en un bar, media hora en la playa escribiendo e hice unas cuantas fotografías tomándomelas con calma. Espero que gusten.

 

Hoy vuelta al trabajo, tengo que comprar 31 bonos semanales de transporte público y llevar a un muchacho al hospital porque tiene un catarro mal cuidado, para variar. Con este ya van cuatro este mes, la mitad por no saber cuidarse. Lo que me extraña es que no haya caido yo enfermo, con lo sensible que suelo ser para los catarros. Toquemos madera.

Al final parece que no voy a Northampton. No sé porqué no me sorprende ni me extraña, mira que me lo pensé veces antes de publicarlo. Irme claro que me voy –de momento– en agosto a Inglaterra, pero parece que esta vez no con un grupo de Tenerife, sino de la península. Esta vez seré yo el elemento extraño. A ver luego con que acento vuelvo a casa :-D