Tarde o temprano se descubre que resulta conveniente restringir el uso del flash a aquellas situaciones en las que es imprescindible. Sin embargo, ésta es una regla bastante ambigua y a menudo se convierte en una cuestión más de gusto personal que técnica.

Personalmente, suelo evitar el uso del flash a toda costa; bien sea porque realmente es inapropiado para la aplicación en cuestión, bien porque prefiero no utilizarlo. En cualquier caso, esto no se debe a que yo le tenga manía al flash ni a que el flash sea absolutamente inútil. En absoluto, es muy útil.

El problema es que normalmente el único flash disponible es el que viene incorporado en la cámara –digital o de película– y por construcción se trata de un flash pequeño, poco potente, cercano al objetivo y direccionado rígidamente hacia adelante. Esto lo convierte en un flash bastante poco versátil, aunque se pueden aplicar algunos trucos. Sin embargo, puede ser bastante frustrante ver cómo quedan las fotos con el flash incorporado:

Modo automático, flash incorporado.

 

Apenas hay sensación de volumen por la iluminación plana, dada por una luz dura que además no se reparte uniformemente sino que se debilita con la distancia. Donde la luz del flash es excesiva los colores quedan demasiado saturados, mientras que al perder fuerza esta luz los colores se apagan notablemente. Los sujetos arrojan sombras contra los fondos, sin importar que el fondo esté muy lejos. Además, el fondo desaparece en la oscuridad, creando un ambiente poco agradable.

Por ello encuentro especialmente recomendable elegir siempre que se pueda cámaras digitales –o de película– con zapata para flash, un conector externo metálico que suele encontrarse sobre el visor, muy común en las cámaras no compactas, no sólo las SLR. Este conector tiene dos contactos estándar para disparar el flash –el punto central y las guías laterales– y opcionalmente contactos adicionales para comunicarse con la cámara, los cuales varían según fabricante y modelo.

Olympus OM-1 Nikon FM-2n Nikon Coolpix 8400
Olympus OM-1 Nikon FM-2n Nikon E8400

 

Este conector no se incluye en la mayoría de cámaras compactas, probablemente porque están dirigidas a una audiencia que no lo requiere. Es un factor que conviene considerar a la hora de elegir una cámara: ¿necesitaré o querré utilizar una unidad de flash externa? Yo diría que a poco que te guste la fotografía, tarde o temprano querrás. En ese caso también te interesará disponer de un modo manual que te permita controlar la sensibilidad del CCD, la apertura del diafragma y la velocidad del obturador.

La siguiente cuestión es elegir esa unidad de flash externa que puede abrirte un amplio abanico de posibilidades. De nuevo, el problema es la elección.

El primer criterio que querrás aplicar es el de no freír tu cámara utilizando un flash demasiado antiguo, con un voltaje de disparo mayor que el soportado por tu cámara –suele ser 5 V. Para saber más sobre esto hay un sitio estupendo con una lista bastante extensa de unidades de flash y sus voltajes de disparo. Gracias a Jake por estos dos enlaces.

Otro criterio importante es el tamaño. Sí, el tamaño importa. Depende de los usos que quieras darle, pero para simplificar es aconsejable comenzar por uno pequeño. Un flash con número guía entre 28 y 32 es una buena opción para empezar, más potente que cualquier flash incorporado sin ser demasiado caro.

Y sin lugar a dudas las dos características que querrás tener: antorcha direccionable y exposición automática (automatic cut-out). La primera permite dirigir el destello en una dirección diferente a la del objetivo; la segunda consiste en que el flash se encarga de medir la luz y corta el destello cuando considera que ha dado suficiente luz. Estas dos características permiten obtener sin gran esfuerzo una iluminación mucho mejor en interiores con techos no muy altos y de color claro –mejor si es blanco.

Modo manual, flash externo rebotado en el techo

 

Finalmente, recordar que el tamaño sí importa. Si después de ponerle el flash a la cámara no puedes sostener el conjunto con una sola mano, es bastante probable que te canses y acabes por no usarlo. Conviene mantener el equipo dentro de unos límites manejables, los cuales por cierto son más generosos que hace diez años. Veamos un ejemplo: Nikon Coolpix 8400 con Metz 32 Z-2:

  • Casita

Esta combinación pesa sólo unos 870 g. y se puede manejar cómodamente con una sola mano durante un buen rato. De hecho, no sé dónde narices meter la otra mano. Una combinación similar para fotografía de película pesa unos 1540 g (Olympus OM-1, Zuiko 100 mm. 1:2.8 y motor de arrastre) lo cual se puede manejar con una sola mano, un rato. La combinación que utilizaba mi padre para reportajes de boda (Nikon F90X, AF Nikkor 24-120 mm. f/3.5-5.6D, Metz 40 MZ-2 y motor MD-12) no creo que pesara menos de 2 kg. Estos pesos incluyen las baterías.

En cuanto al modo de uso, es bastante sencillo. Lo complicado es hacerse con una cámara que permita controlar la sensibilidad del CCD y la apertura del diafragma manualmente. La opción óptima para la sensibilidad suele ser ponerla al mínimo –ISO 50 en mi caso– ya que para sensibilidades mayores se incrementa el ruido del CCD. Este ruido puede reducirse parcialmente.

Una vez fijada la sensibilidad de la cámara hay que informar al flash de ésta, lo cual suele hacerse deslizando o girando un control manual. Según la sensibilidad, el flash puede ofrecer una o más aperturas de diafragma para elegir, con el compromiso por su parte de medir la luz y cortar el destello cuando la luz sea suficiente para la combinación de sensibilidad y diafragma elegida. Cabe esperar que tras cada disparo el flash informe acerca de si ha podido dar suficiente luz o no. Otro ejemplo, panel trasero del Metz 32 Z-2:

  • Casita

Luego hay que convencer a la cámara de que mantenga esa apertura de diafragma –cuidado al utilizar el zoom, puede cambiar la apertura– y esa sensibilidad. La velocidad de obturación se puede escoger por debajo de la velocidad de sincronización –que suele ser 1/60, 1/125 ó 1/250– según la cantidad de luz ambiente que se quiera captar.

Un detalle final que conviene observar es la temperatura de color del flash. Ésta es importante para determinar la mejor configuración del balance de blancos. En mi caso, la temperatura de color del Metz 32 Z-2 es de 5600º K (grados Kelvin) según este review.

Luz de flash Luz de día
Luz de flash Luz de día

 

Así la configuración manual –orientativa– quedaría como aparece en la pantalla: flash interno desactivado y disparo de flash obligatorio (para disparar el flash externo), balance de blancos para luz de día, sensibilidad del CCD a ISO 100, apertura de diafragma f/4.1 y velocidad de obturador 1/60 s.

Pantalla de la Coolpix 8400 en modo manual

 

Ahora bien, ¿qué pasa si la cámara no dispone de modo manual? Aún hay esperanzas. El balance de blancos es una opción básica disponible en cámaras sencillas como la Nikon Coolpix 2200. No así el control de sensibilidad y diafragma. En las cámaras sencillas la sensibilidad suele ser automática, pero es de esperar que se ajuste a valores bajos (ISO 50 ó 100) si la cámara sabe que va a disparar el flash. El diafragma es más difícil de adivinar, observando algunas fotos tomadas con la Coolpix 2200 el rango de diafragma va de f/2.6 a f/4.7, habría que estudiar cada modelo de cámara por separado.

Vale, pero las cámaras compactas no tienen zapata para flash. Entonces la alternativa que queda es usar una empuñadura con zapata para flash que se fija a la cámara por debajo y dispara el flash externo cuando dispara el flash de la cámara. La idea no está mal, pero me parece muy poco versátil y por eso no la recomiendo. He aquí mis razones:

  • Eso sería un accesorio con cámara, no una cámara con accesorio.
  • Por tanto, es muy probable que te canses y lo arrimes. Sería una pena.
  • Necesitas disparar el flash de la cámara, lo cual podría ser inapropiado.

Por otra parte, el flash parece tener una zapata estándar, por lo que podrías usarlo con cualquier otra cámara –teniendo en cuenta el asunto del voltaje de disparo. En la lista de voltajes de disparo la mayoría de los modelos de Vivitar no pueden utilizarse con cámara digitales, así que cuidado con eso.

Otra opción sería comprar sólo la empuñadura y elegir un flash más ajustado a tus necesidades. Por cierto, ¿he dicho que recomiendo los flashes Metz? El mío tiene 8 años y está como nuevo. En los últimos días se han vendido un par de Metz similares al mío, alguno muy barato en eBay –el mío costó unos €100.