Tarde o temprano se descubre que resulta conveniente restringir el uso del flash a aquellas situaciones en las que es imprescindible. Sin embargo, ésta es una regla bastante ambigua y a menudo se convierte en una cuestión más de gusto personal que técnica.

Personalmente, suelo evitar el uso del flash a toda costa; bien sea porque realmente es inapropiado para la aplicación en cuestión, bien porque prefiero no utilizarlo. En cualquier caso, esto no se debe a que yo le tenga manía al flash ni a que el flash sea absolutamente inútil. En absoluto, es muy útil.

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