Ayer empezó la Navidad, al menos en Estados Unidos. Inmediatamente después del día de acción de gracias (Thanksgiving Day) viene el Viernes Negro (Black Friday, never looked so good) para marcar el comienzo de la temporada de consumismo, demencia y desmadramiento compras navideñas.

Este día se encienden los árboles de navidad en las plazas públicas, un bonito acto para los niños que acuden a verlo (y soportan la espera de más de media hora) y muchos de los que no pueden.

Por ejemplo: la gente dona $5 para que se encienda una bombilla, este árbol tiene unas 6000 bombillas, lo que suman $30.000 para el Hospital Infantil UCSF.

Todo muy bonito, muy navideño, muy americano. Cómo no, me puse morado a comprar ropa, tengo (¡literalmente!) para todo el invierno. Me dejé $430 que hubieran sido $624, un 31% globalmente (incluyo el IVA al 9.5%). Eso son unos €288 muy bien gastados, sobretodo teniendo en cuenta que en Europa estos precios se podrían haber montado tranquilamente alrededor de los €600, que a su vez serían SFr. 900 (si no más) en Suiza.

Las rebajas del Black Friday no son de broma, son rebajas de verdad como no había visto nunca. En muchas tiendas tenían rebajas especiales por la mañana, 15% (sobre los precios ya rebajados( en Calvin Klein y 60% en Dockers hasta mediodía, 30% todo el día en Eddie Bauer y hasta el 70% todo el día en Old Navy (con razón había cola para entrar aún por la tarde) y hasta en Ghirardelli tenían 20% de descuento en todo. Lástima que no había mucho que me gustara en Gap y (sobretodo) que no hubiera rebajas en The North Face.