No me refiero al verano irlandés, que ya empezó y terminó varias veces desde abril, sino al a mío. Mi verano empieza hoy, primer día de vacaciones desde enero, que nos vamos este fin de semana a Cataluña y luego a Tenerife, donde me pasaré tres semanas sufriendo infernales temperaturas por encima de los 20ºC –lo que aquí llamamos scorching off!– con la excusa de operarme, que cualquiera se atreve a hacerlo en Irlanda. Sólo me voy a sacar dos muelas (las del juicio final) pero para ello me tienen que rajar así que mejor allí que aquí.

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