Doce horas de vuelo para hacer doce mil kilómetros… ¡menudo charco! :-D

No me quejo, podría haber sido peor, mucho peor. No he perdido el avión de Dublín a Los Ángeles, a pesar de que la tarjeta de embarque decía que las puertas se cerraban a las 9:30 y a esa hora aún tenía cola por delante. Durante las 10.5 horas de vuelo no he podido dormir y apenas pude ver una mierda de película –debí haber elegido Harry Potter, pero descubrí que podía escuchar Bach y mejoró mucho la situación.

Las comidas en el avión no son vegetarianas (ni hay opción) pero aguanté bien. Luego en Los Ángeles no me hicieron facturar de nuevo y hasta me sobró tiempo para enlazar con el vuelo a San José, que aproveché para inyectarme 20 onzas líquidas de Coca-Cola, pues ya eran las 23h en Dublín y por tanto para mi cuerpo.

Ya se había puesto el sol cuando recogí el coche en el aeropuerto y… bueno, pues era de noche :-P El coche es automático pero sólo necesito usar tres marchas: aParcar, marcha atRás y conDucir. Hay dos más (I & L) pero tengo instruciones explícitas de no usarlas jamás :-D

El camino al hotel no ha sido malo, he pagado la novatada haciendo un giro un cruce antes de lo debido y sin darme cuenta terminé haciendo un cambio de sentido. Cuando ya me veía perdido en San Francisco me topé con las intelaciones de Symantec y encontré a quien preguntar. Repetí la jugada y esta vez me sonrió la suerta: la policía –pegada a mi culo– no me dijo nada ni por dar la curva como un pato ni por usar el carril incorrecto para dar un giro.

A ver mañana qué tal me va camino del aeropuerto de San Francisco, donde recogeré a un compañero. Espero que sea buen copiloto o, mejor aún, sepa conducir aquí mejor que yo. La verdad es que no es para quejarse, las carreteras están bastante bien señalizadas y conducen más despacio, el límite de velocidad en autopista son 65 mi/h, unos 104 km/h.

Por cierto, a partir de mañana la diferencia horaria entre San Francisco y Dublín es de 8 horas, esta noche retrasan el reloj.