Hoy me parece un día perfeco para cortar una relación. Mientras pensaba en ella, estando casi decidido y tomando por tanto un último bocado, casi me corto un dedo. Para que no se preocupen diré que ha sido una versión light de esto, pero de momento no he perdido nada y creo firmemente que puedo salvar la uña :-D

La relación que voy a cortar es total y absolutamente carnal: me voy a hacer vegetariano.

Llevo dos semanas comiendo en casa casi únicamente carne y embutidos, principalmente a cuenta de la fiesta y aún queda un chorizo que se quedará ahí para los invitados. Ayer llegué a casa con el estómago revuelto por la cochinada de almuerzo (carne de cerdo) y no pude cenar, lo que me hizo pensar ¿qué necesidad tengo de comer carne si no me hace ningún bien?. Y esta tarde cortando embutido –sin afilar el cuchillo, culpa mía– casi me atravieso el corazón –de la mano izquierda– así que se acabó, ¡que le den (la) morcilla (o blackpudding) a los demás! :-P

No voy a dejar de comer huevo ni productos lácteos. De hecho es posible que necesite un poco de pescado una o dos veces al mes hasta que me acostumbre. Si la que me introdujo en el hábito de la dieta vegetariana –y sin yo darme ni cuenta– lo adquirió aquí (en Dublín) digo yo que tan difícil no será :-)