Una de las peores maldiciones que te puede caer es en obras te veas y de hecho parece haber caído sobre toda España.

Esta maldición no suele incluir el bonus track que me ha caído hace un par de días: compartir la casa en obras con los mismísimos obreros. No son mala gente, en absoluto, pero el caos que ha caído sobre la casa, especialmente en la cocina, y la falta de comunicación por la barrera del lenguaje –tienen un inglés muy rudimentario– me ha llevado a poner pies en polvorosa.

Este breve post es sólo para avisar y de paso pedir que no me envíen nada a la dirección de Oldcourt Park, pues ésta será la última noche que duerma aquí.