Uno dijo: ¿Vamos a Dublín?
Uno dijo: ¡Venga, sí!

Gracias a esto (y a las propiedades antibióticas del ajo) este fin de semana apenas he parado por casa, compensando así la encerrona de la semana pasada :-)

Cuatro amigos de Tenerife se han venido a partir el año a Dublín y se han acordado de que –casualmente– vivo aquí, con lo que me he acoplado a ellos y hasta he hecho –por primera vez– algo de turismo en Dublín, haciendo fotos y todo:

  • Jonás y yo en el Dublin City Tour Bus
  • Ángel, Rafa y Rocío en el Dublin City Tour Bus
  • Preparados para tomar las uvas, aunque sin campanadas.
  • Los Cuatro y Molly Malone

He hecho muy pocas fotos porque me dejé la cámara en el B&B y además ya se encargaban los demás de hacer muchas fotos, que espero poder ver pronto.

El sábado pillamos el City Tour Bus y estuvimos dando vueltas por la ciudad. Vimos de pasada el Natural History Museum y la National Gallery of Ireland, paseamos por el St. Stephen’s Green y aunque llegamos a tiempo para entrar en la Guinness Storehouse la dejamos pendiente para el domingo porque ya era de noche. Y para mantenernos en forma, nos dimos un buen pateo por coger la guagua que no era y dudar de mí cuando dije que por ahí no era :-P

El domingo repetimos el tour completo para ver el Phoenix Park y luego nos fuimos a la Guinness Storehouse –esta vez sí entramos. La visita duró un par de horas, incluyendo pinta y media en la última planta. Allí conocimos a dos paisanas chicharreras que Rafa tuvo a bien invitar a partir el año con nosotros, así que al final éramos siete.

No resultó nada fácil encontrar un sitio donde poder cenar –lo que nosotros entendemos por cenar– a las nueve de la noche, por lo que nos apañamos con unos aperitivos (antipasti) en La Taberna di Bacco. Luego fuimos rebotando de bar en bar pero si entrar en ninguno –que vergüenza– haciendo tiempo hasta la medianoche, cuando nos unimos a la masa de italianos gente que se congregaba en St. Christ Church. No sé si hubieron campanadas pero yo no oí nada, así que las uvas fueron un cachondeo. Al final sólo cayeron dos pintas en toda la noche, pero entre eso y el pateo de vuelta dormí como un tronco :-D

Esta mañana he desayunado con ellos para despedirme y luego he tratado de sacarle el jugo al B&B hasta las 11 –hora límite para irme. Una hora y pico en la calle leyendo mientras esperaba por el medio día y al final me he tomado ese café con el pájaro tempranero.

Y ahora a dormir, que buena falta me hace :-D