Hogar, dulce hogar
Publicado por Miguel Ángel a las 21:58
De milagro he conseguido hacer un hueco en mi apretada agenda para escribir aquí. A la persistente carencia de acceso a Internet en casa –resuelta sólo parcialmente en el trabajo– se ha sumado la mudanza final, esta vez de Blackrock a Bray. La buena noticia, la noticia, es que ¡ya tengo casa fija! Al menos para cierto valor de fija.
El jueves –gracias a que las tiendan cierran a las 21h– fui a comprarme un par de juegos de sábanas porque ¡sorpresa! la habitación tenía la cama totalmente pelada. Llevar las sábanas y un duvet que me ha prestado Bea (¡mil gracias!) ya me llevó un viaje a Bray. Los otros dos viajes –miércoles y viernes– han sido sólo para mover lo que ya tenía, pero todavía me faltan cosas que comprar. Lo más vital: ¡la comida!
La casa está bastante bien. No le vendrían mal algunos arreglitos, pero está mucho mejor que las demás que he visto. En el mapa se aprecia que está construida en el jardín de la casa contigua, algo típico de esa calle. Estoy viviendo con una pareja de polacos y un irlandés. Los primeros son muy simpáticos, especialmente el chico . El irlandés también parece buen tipo, aunque se mudó el miércoles y no he hablado mucho con él todavía. Es un poco absurdo que él tenga novia y una habitación simple mientras que yo tengo una habitación doble y no tengo novia de momento
Lo que más me gusta de mi habitación: mis libros y las postales de mis amigos.




