Ayer a primera hora no teníamos internet en casa. Como este es el país de take it easy no tenia mucho caso llamar a NTL para que lo arreglaran, de modo que este viernes 13 empezó con tres días sin internet por delante. Ante tal situación apliqué la sana fiolosofía de Don’t Panic: me hice una lista de tareas y me preparé para ir al centro.

Entonces La Dama me sonrió. Mi querida recruiter me llama para decirme que ¡sorpresa! tiene un puesto temporal –para cubrir una baja– de Ingeniero de Redes (nivel 1) en Intel. Como anillo al dedo, vamos. Voy a verle y me cuenta los detalles: es un puesto de contractor –lo que en España llamamos autónomo– para mantener una red que por las especificaciones del puesto tiene pinta de ser una red de autómatas.

La fábrica está en Kildareen medio de ninguna parte–, a media hora en tren. Menos mal que en la estación hay taxis, porque para variar no tengo ni idea de cómo llegar. Cuando llegue allí el lunes me darán un training de tres o cuatro horas, probablemente para mostrarme las instalaciones, dónde voy a trabajar exactamente y –espero– qué se supone que voy a hacer. El trabajo es para el viernes y las siguientes dos semanas.

El papeleo necesario para empezar se redujo a visitar otra agencia –una gestora de contractors– y darles mis datos personales. Ellos me dieron el manual y ala, a tomar viento hasta el lunes. Esto me dejó la tarde libre para pasear y como no tenía destino fijo fui rebotando de una tienda de fotografía a otra hasta llegar a la tienda.

La encontré en George Street, se llama Camera Exchange y tiene prácticamente de todo. Este debe ser el laboratorio al que traen sus carretes los fotógrafos profesionales que aún trabajan con película. Tienen material de laboratorio de blanco y negro: película, papel y líquidos; la mayoría de Ilford, Kodak y Agfa. En la misma acera y bastante cerca encontré también la tienda de música Waltons, el restaurante japonés Yamamori noodles –el favorito de Hernán– y el herbolario donde Bea me consiguió la pomada de Arnica montana.

Luego volví a Parnell Street, en parte para echar un vistazo a una tienda de bicis y en parte porque intuía que ya debía haber llegado la carta con mi PPS. En efecto, apenas entré en la tienda recibí un sms con la noticia: ya recibí mi numerito de PPS, así que oficialmente vivo en Irlanda. La próxima semana la pasaré haciendo papeleo variado: pedir el formulario 12A para evitar las tasas de emergencia y abrirme una cuenta bancaria. Pero de momento, hasta el lunes estoy libre :-)

Todo esto ayer, no está mal para un viernes 13. Lástima que no tenemos internet en casa y no he podido escribirlo hasta ahora, que llevo unos 88 minutos en el cyber. Y más que voy a estar aquí, no tengo prisa por volver a casa.

El día de hoy me lo he pasado haciendo turismo, que ya era hora. Una tarde larga y de lo más guiri que ha quedado más o menos bien resumida en mis fotos en Flickr salvo por el detalle de que he perdido la cuenta de la cantidad de españoles y españolas con que he hablado. Dublín no es el mejor sitio para practicar el idioma de Shakespeare.

Comencé mi paseo en Dorset Street porque cuando iba a coger la guagua el polaco de la casa me dijo que le pillaba de paso llevarme. Así tuve ocasión de ver el Royal Canal antes de llegar a Parnell Street, donde me habría dejado la guagua. Sin tener muy claro a dónde ir gravité hacia O’Connell Street, una de las calles más anchas de Europa. En esta ciudad y especialmente en el centro la gente cruza en rojo más que en verde.

Como me gustó mucho la zona de Grafton Street y George Street –yo quiero vivir ahí– fui derecho a la primera. No podía terminar mi primer paseo puramente turístico por Dublín sin hacerle un par de fotos a la dulce Molly Malone y versionar su canción. En una esquina cercana toca el arpa una señora de la que alguien me había hablado.

En un rincón discreto entre Grafton Street y George Street encontré algo que –sospecho– debe hacer las delicicas de muchos españoles en Dublín. Ayer coincidí en la guagua con una menorquina a la que le habían contado cómo llegar a The Port House, ¡un bar de tapas españolas! ¿Quién se viene de tapas mañana? ;-)

El tiempo aquí no está siendo muy irlandés aún, y estamos a mediados de octubre. Hoy tuve un día bastante soleado y con una luz muy buena para fotografía, un poco juguetona de hecho. Al terminar el día por fín se nubló un poco pero no hace frío.

Y colorín colorado, estoy aún no ha acabado. La parte más divertida me ha tocado esta noche en los cyber. En esta ciudad hay muchos, das una patada y crece otro. El problema es que la gran mayoría están gestionados por chinos que no tienen mucha idea de informática. Me pasé tres horas y media en uno que no era así y me echaron a las 21:30, con lo que he tenido que meterme en uno chino para terminar de escribir. En este me he encontrado el teclado americano y el Firefox en polaco, así aprendo la segunda lengua más hablada de esta ciudad :-D

Bueno, me voy ya. Dejo aquí una pequeña serie fotográfica.

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