Dos semanas buscando trabajo desde España (una para escribir un CV y otra enviándolo a distintas ofertas), unos 4000 Km. (así no), 19 días en Irlanda, casi 20 versiones de mi CV para más de 40 ofertas de trabajo, 6 agencias laborales (2 malas), un viaje en tren (a Limerick) y dos en DART (a East Point y Cherrywood) y tres entrevistas personales con disfraz.

Coyote

Ahora me encuentro de nuevo en la postura del coyote, como hace 454 días. El reto era conseguir trabajo en menos de un mes y lo he conseguido. Y ahora ¿qué hago? Yo esperaba incorporarme al trabajo casi de inmediato, en una semana o menos, pero no he tenido tal suerte. Debido a la organización de los grupos de formación (training), no empezaré a trabajar hasta el 6 de noviembre.

Esto me deja tres semanas libres por delante. No tengo nada que hacer ni parece que pueda hacer nada por ponerme a trabajar antes del día señalado. Estoy que me subo por las paredes ante tal perspectiva de aburrimiento, tengo que encontrar algo en lo que ocupar mi tiempo.

Para empezar se me han planteado dos alternativas: volver a Tenerife por unas dos semanas o quedarme en Irlanda. La primera opción –recomendada por la recruiter– parece más apetecible, especialmente a la gente de aquí. Sin embargo, la segunda me parece más lógica y provechosa. El dinero que me gastaría en transporte para estar allí dos semanas estará mejor empleado haciendo un poco de turismo en Dublín y el tiempo estará mejor empleado estudiando un poco. Sí, también ahora tengo algo que estudiar.

El trabajo que he conseguido –no sé ni cómo ni por qué– es el de soporte técnico a servidores y tal como sospechaba la entrevista de ayer fue la última. Esta mañana ha llamado la recruiter para obtener el feedback y acto seguido me ha llamado para contármelo. Aún me cuesta creerlo. La primera vez que ví la oferta la descarté inmediatamente, le dije a la recruiter que no lo tenía claro. A los dos días y gracias a los ánimos y consejos de Rodolfo y Rafa escribí a la recruiter para decirle que quería ir a por el puesto. No quería rechazar la oferta guiándome sólo por mi criterio, quería que la empresa decidiera. Ajusté mi CV a la oferta y lo envié a la recruiter. Al día siguiente me llamaron de la empresa para preguntarme lo típico: por qué quería ese puesto y por qué quería trabajar con ellos. Luego me dijeron que me harían un test técnico por teléfono, pero no me dijeron cuándo. Una semana después –el jueves pasado– me lo hicieron, no me dijeron qué tal lo hice. El lunes me llamaron para concertar la entrevista de ayer, de la que salí con un interrogante como una catedral. La noticia de hoy ha sido un gran alivio :-D

Ahora me siento un poco como ese joven granjero que soñaba con ser piloto y de repente se ve catapultado hacia un exterior nuevo, bastante desconocido, más amplio de lo que imaginaba, lleno de aventuras y peligros. Aunque mucho menos dramático, claro. En lugar de ser arrollado por los acontecimientos he pegado el salto con muchas ganas y me he lanzado de cabeza a la corriente de esta ciudad. Ahora espero no electrocutarme :-D

Hoy con la emoción de la noticia no he hecho nada productivo –salvo escribir esto. No tengo ni idea de qué voy a hacer las próximas tres semanas en Irlanda, pero por ahora me voy a intentar hacer un arroz con verduras. Luego habrá que llamar a la familia ;-)