Esta tarde he estado de compras por Dublín y he aprendido que las imprudencias se pagan, empezando por no llevarte al supermercado una bolsa en la que transportar lo que compres. Aquí la gente consume tanto que el gobierno obliga a los establecimientos combrar 15¢ por cada bolsa de plástico con la intención de reducir el impacto ambiental que éstas producen al ser desechadas. Según dice en este artículo:

Cuando el gobierno irlandés introdujo un impuesto de 25¢ por cada bolsa de plástico vendida, dijeron que no querían que los consumidores pagaran el impuesto. Querían que lo evitaran llevando sus propias bolsas de plástico a las tiendas. Funcionó.

Por suerte no todos los establecimientos han adoptado la política de vender bolsas de plástico. Hay otros que regalan bolsas de papel, lo cual está muy bien… mientras no llueva :-D

Uno de éstos es la tienda de regalos regalos irlandesa Carroll’s Irish Gifts, en la que me podría pasar días comprando camisetas y otras tonterías. No sé si en mi nueva vida en Dublín tendré ocasión de llevar camisetas a menudo, pero si así es ya sé dónde las voy a comprar. ¡las quiero todas! Además no me parecen caras, entre €4 y €15, casi todas a €9.

Al final encontré calabacines, que es lo más parecido a los bubangos que podía esperar encontrar. Aquí lo llaman courgette, que es su nombre francés. Por el nombre italiano zucchina no he probado, pero debería funcionar porque el nombres inglés zucchini es una variante suya. Los encontré en un mercado con varios puestos ambulantes en una pequeña calle del centro. También habían un par de puestos de pescado y una carnicería. Espero que la higiene de éstos últimos sea mejor que la de los verduleros, que en lugar de moscas tienen abejas merodeando las verduras.

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Con este pedazo de cacho de trozo de bicho me va a salir pisto para un par de días. Esto podría ser problema en muchos pisos de estudiantes –al menos en los que he conocido– pero no aquí, porque Rafa y sus compañeros hacen lo que siempre me pareció la opción lógica: compartir la comida. Ayer hice una barbaridad de arroz blanco y sé que no va a tener tiempo de estropearse porque al compañero polaco le gustó, tanto que repetió –a pesar de que es de los que come por obligación. El arroz blanco parece una buena forma de tener comida sencilla, barata, nutritiva, sabrosa y muy versátil. Ayer gasté dos tercios de un paquete de 88¢ y nos hemos comido menos de la cuarta parte, yo con salsa de soja y el polaco con pesto. Y hoy me lo voy a cenar con pisto.

Para echarle de comer aparte es también Penneys, una tienda de ropa extremadamente barata y no por ello de baja calidad. Obviamente no es ropa de máxima calidad ni está hecha para durar muchos años, sino que está hecha para lo que la quiere aquí la gente: comprar, comprar, comprar, comprar… para muestra un botón: pantalón de pinza negro, camisa blanca con rayas y corbata de seda (sí, de seda pura) por €28. Perfecto. Hasta he repetido corbata. Con eso, unos zapatos negros –que andarán sobre los €20 o menos– y una chaqueta de €40 ya tienes el uniforme de trabajo que se lleva aquí, lo que llaman business casual*. Así que ya sabes, si vienes a Dublín por unos días traete una maleta vacía para llevártela llena de ropa :-D