Esta tarde he estado de compras por Dublín y he aprendido que las imprudencias se pagan, empezando por no llevarte al supermercado una bolsa en la que transportar lo que compres. Aquí la gente consume tanto que el gobierno obliga a los establecimientos combrar 15¢ por cada bolsa de plástico con la intención de reducir el impacto ambiental que éstas producen al ser desechadas. Según dice en este artículo:
Cuando el gobierno irlandés introdujo un impuesto de 25¢ por cada bolsa de plástico vendida, dijeron que no querían que los consumidores pagaran el impuesto. Querían que lo evitaran llevando sus propias bolsas de plástico a las tiendas. Funcionó.



