Ojalá pudiera guardar este momento en un frasquito y atesorarlo para siempre. Me encuentro al fin conectado a internet sin demasiadas restricciones, con un teclado español y utilizando software de mi confianza –concretamente Bardinux– gracias a que una ilusa monitora se ha traido su portátil con la esperanza de escribir una traducción y me lo ha prestado muy amablemente. Le quiero :-)

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