El domingo iba a ir al cine, pero para no desvariar al final me quedé en casa y ví La Guía del Autoestopista Galáctico. No sé qué pensarán los críticos –ni me importa– pero a mí me ha gustado mucho. Cualquiera que me conozca adivinará mi personaje favorito: Marvin.

Ayer me pasé el día suspirando como las puertas de la nave y visitando constantemente la nevera, cuya puerta suspiraba conmigo. En una de esas veces –con mi madre llamándome Marvin– se me ocurrió la idea para la nevera friki, el método definitivo para terminar con el sobrepeso en los frikis, nerds, geeks, hackers y demás fauna mitológica.

Es muy simple, sólo hay que darle voz a la nevera. Cada vez que abra la puerta debe suspirar como las puertas de la nave, exactamente igual. Sólo con eso ya se van las ganas de abrir la nevera compulsivamente. Si eso no es suficiente, añadir algunas frases de Marvin –ligeramente modificadas– en su tono de voz característico –depresivo– para animar al sujeto a no comer más:

Eso te va a sentar muy mal.

Podría calcular tus probabilidades de engordar, pero no te gustaría.

He estado hablando con el microondas. Me odia.

Podría calcular tus probabilidades de indigestión, pero no te gustaría.

Aquí tienes tu bebida fría, no me des las gracias.

No soy una nevera.

Ya sé que a nadie le importa lo que digo, pero la mermelada está en la despensa.

¿Y qué pasa si eres la nevera?

I feel so depressed…