Gracias a MojoPiKon por la genial idea que ha motivado este post.
No tento ni idea de quién conoce la historia, por lo que puede me conozcas personalmente pero nunca te la haya contado
Entré en la Licenciatura de Matemáticas en 1998 plenamente convencido de lo que hacía y bastante contento de haber llegado allí. Decidí que quería estudiar Matemáticas cuando en el colegio el tutor de la clase nos dió una charla sobre salidas profesionales y dijo que Física y Matemáticas eran carreras que no tenían paro. Parecía lógico, pero en la época en que yo entré en la carrera dejó de ser así.
El primer día de clase tuvimos varias presentaciones como es costumbre. Algunas duraron toda la hora de clase, pero una no. La profesora de Seminario de Análisis Matemático apenas se había presentado y cuando nos vinimos a dar cuenta la pizarra estaba llena con elementos de Topología. No está mal para la primera clase en la universidad. Lo último que explicó fueron las Leyes de Morgan y nos dijo “Para mañana intenten demostrarlas. Si lo consiguen… van por muy buen camino”. Lo siguiente que se oyó fueron unas 60 personas levantándose y multitud de comentarios del estilo de “No me enterado una mierda de nada”. Así habló el sujeto que se sentó detrás de mí.
Las primeras semanas fueron un poco aburridas, puesto que para todos los profesores éramos completamenta novatos y nos explicaron casi lo mismo en todas las asignaturas. Luego la cosa se fue animando. Otro comentario célebre que recordaré eternamente: “Tú tranquilo, que esto son cuatro cursos para hacerlos en ocho años”.
Terminé el primer curso en Diciembre, a excepción de dos de las tres asignaturas optativas que se incluyen en el primer curso. Luego, tras una quemada que me llevó a incrementar mi peso en 10 Kg, tardé tres años en completar el segundo curso. Así fue el primer ciclo.
Creo que si realmente te gustan las Matemáticas y en tu composición hay un porcentaje suficiente de matemativio puedes ser feliz estudiando la Licenciatura de Matemáticas. Es una carrera en la que realmente aprendes Matemáticas, porque teoría quieres y teoría es lo que encontrarás.
Pero colorín colorado, esto no ha terminado.
Cuando creía que ya me había adaptado me dí cuenta de que empezaba a aburrirme de tanta teoría y echaba de menos cacharrear con algo. Había descubierto en primero que me gustaba programar y debido a un desengaño amoroso me sumergí en las profundidades de GNU/Linux buscando una vía de escape para mis ansias… en general.
Así llegué al punto de dedicar la mayoría de mi tiempo a la práctica de la Informática, dejando sólo unas pocas horas a la semana para el estudio de las Matemáticas que tanto me gustaban, me gustan y espero que me sigan gustando.
Entonces decidí emprender la loca aventura de estudiar Informática.
Lo que pretendía ser un paréntesis se ha convertido casi en una odisea. Acostumbrado al ritmo relativamente tranquilo de Matemática no me pude imaginar lo que me esperaba. Además de las pésimas condiciones de la facultad que ya describió MojoPiKon, tuve que soportar algo que no se me habría pasado jamás por la cabeza: la sensación de haber vuelto al instituto.
En Matemáticas no se puede entrar en clase después que el profesor en muchas asignaturas, independientemente de que el profesor sea buen o mal docente, buena o mala persona. El ambiente que recuerdo es de respeto y tranquilidad. Eran otros tiempos. En Informática presencié cómo un buen profesor (buen docente y buena persona) se veía obligado a finalizar una clase abucheado por más de cien alumnos porque éstos “estaban cansados”. No niego que pudieran estar bastante tostados, pero creo que la actitud de los abucheadores dejó mucho que desear. Aquella tarde comprendí que cambiar de carrera es mucho más que cambiar lo que estudias.
Bueno, ya llevo mucho escrito así que vamos a dejarlo así. Además de las reflexiones sobre la elección de la carrera, también invito a reflexiones sobre los cambios de carrera. Debo decir que no me arrepiento ni del comienzo ni del cambio, pero con tanto potaje luego cuesta decidirse por el después.



Mojito a las 19:27 del 8 de Julio de 2005.
Que bonita historia ^_^
Todo correcto, pero si alguna vez le oyen pronunciar la palabra polinomio… huyan! }:-)
queesbrooooo