No sé por qué los últimos (bastantes) años que recuerdo la Semana Santa solía ser una semana negra. Durante todo el curso me cuido de no caer enfermo hasta extremos que rozan la paranoia, pero en Semana Santa siempre caigo enfermo. Peores cosas me han pasado otros años, pero el año pasado resultó excepcionalmente buena: me lo pasé muy bien en la FILEP 2004
Este año ha comenzado con un examen eliminatorio masacratorio del que todos salimos alucinados: 80 cuestiones en 45 minutos. Luego un finde con mucha diversión (PlayStation 2) y ahora a estudiar con la garganta hecha una piltrafa.
Nada como una taza de buen té. ¡Salud!


