De sobra conocemos el célebre USB (Bus Serie Universal) con sus maravillosas ventajas en cuanto a transferencia de datos, especialmente en su última versión (USB 2.0). Esta faceta del USB me encanta, pero no es la única. Otra que me gusta mucho es lo resistentes que son los conectores a los golpes en comparación con otros conectores a los que están sustituyendo, como el PS2, el DB-9 y el DB-25. Además es pequeño y lo hay en tres tamaños estándar (A, B, mini-B) y alguno más.

Lo que más me gusta del bus USB es su potencia (literalmente). Tiene un voltaje fijo de 5 V, pero puede suministrar corriente hasta 1 A. Dado que muchas placas traen 2 o más puertos, esto permite extraer como mínimo 10 W del puerto, o más si tiene más puertos. Lo que no parece buena idea es pedirle esa potencia en los puertos que no estén soldados a la placa, ya que el cable que los conecta a ésta no parece tener grosor para soportar tanto.

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