Hoy es uno de esos días que avisan desde pronto que van a ser malos. Me levanté una hora más tarde de lo debido, con unas agujetas del carajo. Obviamente no llegué a clase a primera hora, así que puse rumbo a la cafetera del Ed. Central de la ULL en busca de mi dosis matutina y ¡oh, no! AVERIADA. Resignado me dirijo al Centro de Cálculo y, cómo no, no había sitio. Pero allí estaba un colega que me pasó su lata de 50 CDs con pelis del siglo pasado… y yo sin mi carretilla.
Por suerte aún quedan buenos sitios donde pedir un café cargado, tras el cual empiezo a ser yo de nuevo. Vuelvo al Centro de Cálculo y pillo un sitio (los milagros existen), pero a estas horas ya no tengo tiempo más que para escribir esta chorrada y comprobar que las prácticas funcionan… ufff, menos mal. Y menos mal que hoy no me toca entregarlas.


